Poemas
Versos para detenerse
Poemas nacidos de la introspección, la memoria y la búsqueda interior.
Cada uno es una pausa. Una pregunta. Un reflejo.
Algunos hablan del amor. Otros de la pérdida, la fe, el tiempo o la condición humana.
Una selección de versos escritos a lo largo de los años, unidos por una misma necesidad: comprender.
Aquel que es maldito,
Hoy en día bendito está.
Porqué el mal ha florecido de tal forma,
Que lo antes maldecido,
Bendito en todas partes se puede encontrar.
¡Hipócrita humanidad!
Reflejo de las traiciones.
No sabes que con tus acciones,
Le rompes los corazones a los dioses.
Cuadrado blanco e impune,
Eres mi celda, mi prisión.
Me rodeas por todas partes,
Me revientas el corazón.
El encierro no es largo,
Unos cuantos años no más.
Más el transcurso de un día,
Es como un siglo que hay que superar.
¿Será que sordos son ahí arriba?
¿Será que nos olvidaron por completo?
¿Será que nos observan desde lejos?
¿Será que se divierten con nuestro sufrimiento?
¿Será que son un mero invento?
¿Será que son pura imaginación?
¿Será que nunca existieron?
¿Será que son una ilusión?
Dios, ¿qué pecado he cometido?
¿Por qué en esta tierra me dejaste empezar?
Llegué aquí desde mi nido,
¿Por qué motivo?
Esa idea me consume y me roe,
No me deja descansar.
Rodeado de desprecio,
De muerte y de dolor.
De indiferencia y de guerra,
De mierda, mierda,
Y nada más.
El día trece,
De un mes cualquiera,
Caminé a una puerta,
Que en su marco la luna sostuviera.
La puerta se abrió,
Sin que nadie la abriese,
Y con temor reverencial,
Entré en ese marco,
Que la Luna sostuviese.
Surgió una vez,
En medio de un desierto,
Un oasis azul,
Hermoso, bello.
A miles acogió,
Sin importarle color ni raza.
A miles de beber les dio
y árboles prestó por casa.
El viento es mi compañía,
Camino con él por la ciudad.
Me guía entre carros, pitos,
Entre el bullicio de la capital.
Paso entre miles de rostros,
Soy uno más,
Pertenezco al montón,
A nadie le importo ni a nadie preocupo,
Así es la vida,
Y eso no tiene solución.