Poemas
Versos para detenerse
Poemas nacidos de la introspección, la memoria y la búsqueda interior.
Cada uno es una pausa. Una pregunta. Un reflejo.
Algunos hablan del amor. Otros de la pérdida, la fe, el tiempo o la condición humana.
Una selección de versos escritos a lo largo de los años, unidos por una misma necesidad: comprender.
Oremos por Guatemala,
Por los muertos y los heridos.
Oremos por todos aquellos,
Que en el fuego aún están vivos.
Oremos por Palestina.
Por los muertos sin esperanza.
Oremos por Israel,
Que no siga con la matanza.
No sé lo que a mi alma sucede,
Tan solo no quiere saber nada más.
Quiere dormir en letargo eterno,
Y nunca más volver a despertar.
Cansada está de la guerra humana,
De sobra ha sufrido su estupidez.
Ya no aguanta la avaricia del hombre,
Tampoco ya puede la verdad ver.
Por un capricho de la vida, durante el canto del ruiseñor,
Un señor de un campo de higos fue encontrando el amor.
En medio de fuerza de pasiones y alterado el color,
Pensó que el mundo renacía al ver de nuevo la pasión.
Más fue un error y el desengaño de nuevo el campo destruyó,
Pues fue un certero mal de antaño que a su alma hechizó.
Clamó al Cielo el desdichado, buscando una explicación.
Y el silencio de los cielos fue para él su expiación.
¿De qué hablar? ¿De qué hablar?
¿Qué quieres que te diga?
¿Qué el mundo seguirá muy bien?
¿Qué existe otra vida?
¿Qué existe más allá de todo,
Un mundo de color?
¿Qué el sol también alumbra
Donde no llega el calor?
¿Para qué encendí el televisor?
Si las noticias en él son una mierda.
Si la mentira desborda la pantalla.
Y corren ríos de sangre en ella.
Y las noticias son todas negativas.
Y los programas son de antivalores.
Los presentadores te mienten a la cara.
Los políticos destrozan las razones.
En las lecciones del amor y las lecciones de la vida,
Se va gastando la pasión y se agota la energía.
No queda más que el día a día, que mata más de un amor,
Y deja a un lado la alegría que es carcomida por botor.
¡Oh, el amor! Pasión de locos, pasión que mata la razón.
El despertar es doloroso, una resaca con dolor.
Pero pensar en ese estado, cuando el corazón va a estallar,
Nos lleva de nuevo al pecado, y de nuevo a amar.
¡Ganado! ¡Es simple ganado!
Tan solo cabezas puedo contar.
Y son cabezas de seres humanos,
Que al son del látigo bailan sin cesar.
Y es el pastor quien les da la tonada,
Y al son que les tocan van a pastar.
No importa ni el qué, ni el dónde, ni el cuándo.
Si el pasto es verde, ahí irán a tragar…